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Dedico este texto de Octavio Paz a todos nosotros; mexicanos…

“La resistencia a la verdad no es solamente el fruto de la ignorancia, de la vanidad o de los prejuicios. También nace de la cobardía: La verdad compromete, empuja a la acción. Aceptarla es recibir un legado de fuego; por eso Nietzsche decía que la grandeza de un espíritu se media por la cantidad de verdad que podría soportar. La verdad es insoportable y muchos prefieren el engaño a la certidumbre. Lope de Vega, en un hermoso soneto, declara así su preferencia por la mentira:

Que si ha de dar un desengaño muerte

Mejor es un engaño que da vida

Conozco muchos que no han leído ciertos libros por temor a comprometerse, de tal modo están seguros de su incapacidad para resistir su posible verdad. Hay que desconfiar de estos cobardes, porque su cobardía engendra la superstición y el fanatismo.

El horror a la verdad es ya una costumbre entre nosotros. La vida mexicana está hecha de mentira y simulación. Y, por tanto, de creencias fantasmales, fetichismo y superstición. Se dice con frecuencia que México es un país nihilista y escéptico; en efecto, el mexicano común acostumbra desconfiar de todo, ¡tantas veces lo han engañado! La burla, la ironía atemperan entre nosotros toda afirmación demasiado acusada, demasiado segura de sí. Una frase popular revela esta inseguridad: “pos quién sabe”, mediante esta fórmula evasiva expresamos nuestra duda. Pero jamás la afirmamos, jamás dudamos de veras. Simplemente, nos mostramos incrédulos, desconfiados, inseguros. Y a esta inseguridad vital –que no parte de una incertidumbre intelectual sino que es una máscara defensiva del instinto- se alía la más grosera credulidad. No, no somos un pueblo creyente, como no somos un pueblo de escépticos. Crédulos  y supersticiosos, amigos de la mentira y de los fantasmas, por una parte; por la otra, desconfiados, huraños, “dos caras”. Esta doble dirección de nuestro carácter, que nos hace al mismo tiempo cínicos e hipócritas, corrompe toda relación humana.

Luchar contra el equívoco y la mentira, que nos asfixian y envenenan, es una manera bastante mejor de amar a México que es otra, tan socorrida por toda clase de escritores y subescritores, que consiste en adularlo. La máscara de la adulación convierte a nuestro país en un fantasma, en una mentira hecha de superstición, fanatismo, inseguridad y desconfianza. Pero yo confío en México y por eso prefiero desnudarlo.”

Octavio Paz - México, a 6 de septiembre de 1943.

(Nótese la fecha en que fue escrito, nada ha cambiado…)

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