El vals: himno a modo de apóstrofe.
Pero vostros, que ni por asomo pensabais
en lo que es o debería ser nuestra moral,
que tanto deseabais gozar los encantos que veíais,
decid: ¿haríais de esas beldades unas perdidas?
Con el ardor de unas manos promiscuas en torno al fino talle o espléndida cadera abajo,
¿qué otras formas, ardientes con tan lascivo
e ilícito comercio, abrazaría semejante rapto?